La enseñanza pública en el País Valencià, víctima de los grandes fastos

La política de grandes eventos e infraestructuras de la Generalitat tiene su reverso en cortes de luz y calefacción en institutos, aulas en barracones y recortes salariales

Diagonal 8/02/2012 Miguel Ángel Valero. País Valencià

Para entender las iras de la comunidad educativa valenciana por los impagos, hay que rescatar algunas cifras de los gastos en proyectos fastuosos en los últimos años. La Copa América de vela supuso un gasto de 2.102 millones, la Ciutat de les Arts, de 1.282, el parque temático Terra Mítica costó 377 millones de euros antes de ser malvendido en diciembre y para la Fórmula 1 se han ido al menos otros 211.

En marzo de 2011, Carlos Fabra y Francisco Camps, presidentes de la Diputación de Castellón y la Generalitat valenciana respectivamente, inauguraban el famoso aeropuerto peatonal de Castellón cuyo coste fue 150 millones de euros. Dos meses después el Gobierno autonómico dejaba de pagar las subvenciones para gastos corrientes a la enseñanza pública.

En enero de 2012 la deuda con colegios e institutos alcanza los 60 millones de euros, provocando situaciones casi de posguerra en numerosos centros. Por si fuera poco ahogo, a la morosidad institucional hay que añadir los recortes en los sueldos de los profesores. En total, 52.000 docentes se verán perjudicados por estas reducciones; 6.314 interinos y 46.201 funcionarios de carrera, más las 1.440 plazas de docentes adjudicadas el 1 de septiembre.

El 24 de enero, el sucesor de Camps al frente de la Generalitat, Alberto Fabra, anunciaba que se había hecho efectivo el pago de los gastos de funcionamiento de los colegios correspondientes al tercer trimestre de 2011. Simultáneamente informaba de que se habían dado “las instrucciones” para cubrir la deuda de los institutos de secundaria. Asimismo, tras dos multitudinarias e históricas manifestaciones contra los recortes en Educación y Sanidad, el Consell prometió que se cumpliría “el calendario [de pagos] previsto”. Cabe recordar que el Ejecutivo valenciano fue incapaz el pasado diciembre de asumir la misma promesa con los farmacéuticos, a quienes debe más de 500 millones de euros. Y, si se tiene en cuenta que entre abril y mayo a la Generalitat se le vienen encima vencimientos de deuda por distintos productos financieros que sumados hacen un total de 3.000 millones a pagar en 40 días, la promesa pierde credibilidad.

Las consecuencias prácticas de la morosidad de la Generalitat valenciana con los centros educativos no se han hecho esperar. Aumenta el número de colegios e institutos cuyos alumnos se han visto obligados a acudir a clase con mantas ya que se ha dejado de pagar la calefacción. El caso que más repercusión ha tenido es el de un estudiante del instituto Vila-roja de Almassora, expulsado por colgar en Facebook una foto de sus ateridos compañeros tapados con mantas. La directora del centro consideró que la divulgación de la fotografía “desprestigia” la imagen del centro.

Otro caso paradigmático de cortes de suministro es el del IES Jorge Juan de Alicante, que se quedó sin luz durante la mañana del 17 de enero por una deuda de entre 3.000 y 4.000 euros arrastrada desde 2011. El IES Jorge Juan es célebre en toda la provincia por su antigüedad, por este motivo, como sugiere Ismael Vicedo, representante provincial de la Plataforma per l’Enseyament Públic, este corte de luz pudo ser forzado por la misma empresa proveedora para llamar la atención de la opinión pública y presionar al pago a la Generalitat. Fuentes del centro confirman dicha intención ejemplarizante.

Más de cien colegios han anulado este curso excursiones y actividades extraescolares para los alumnos de Primaria. Los libreros de la Comunitat están en pie de guerra por el impago de la subvención para libros de texto. A lo que hay que añadir el ya crónico problema del casi millar de centros que todavía tiene que dar todas o algunas de sus clases en aulas prefabricadas, comúnmente conocidas como ‘barracones’, y los problemas de masificación debido a los aumentos de las ratios de alumnos por clase.

Al drama de los impagos se suma también el de los recortes. Caponata (seudónimo convenido con sus alumnos) lleva tres años de interino, actualmente trabaja en el IES Els Ports de Morella. Caponata expone con amargura las consecuencias del decreto de la Conselleria de Educació según el cual en 2012 un profesor interino dejará de cobrar los dos meses de verano, al mismo tiempo que verá reducido su salario: dependiendo de la antigüedad el “mordisco” fluctúa entre los 4.000 y los 5.000 euros anuales. En todos los casos la diferencia es del 16,67% respecto a 2011, porcentaje que se suma a la anterior rebaja impuesta por el Gobierno de Zapatero a los trabajadores públicos. Además los interinos se enfrentan a un problema aún mayor, el de verse en el paro. Caponata recuerda que “en dos años hemos caído cerca de 2.500 interinos sólo en Secundaria”.

Según fuentes de Stepv-Iv (sindicato de la enseñanza mayoritario en la Comunitat) a los profesores con plaza se les recortará en 2012 un 50% del sexenio, es decir, entre 127 y 415 euros menos al mes dependiendo de la antigüedad. Con este panorama, la protesta se hace imprescindible. Por ello, Caponata y sus alumnos harán una excepción entre la oleada de recortes con una actividad extraescolar: una excursión al aeropuerto sin aviones, donde la Generalitat gastó 30 millones sólo en promoción.

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